Consejos para conservar tus joyas como el primer día
Sea cual sea su composición, una joya es delicada y debe tratarse con el máximo cuidado. Si sigues unas sencillas precauciones y consejos, te ayudarán a alargar la vida de tus joyas.
La plata se ennegrece, especialmente cuando se expone a los contaminantes del aire y a la humedad.
Nuestra piel contiene aceites naturales, grasas y humedad salada. Todos estos factores pueden hacer que la plata se oscurezca; es completamente normal que ocurra.
Cuando una joya no se utiliza, el almacenamiento es clave para minimizar el deterioro de las piezas. Cada pieza debería guardarse por separado, de modo que el metal no se raye ni reciba golpes innecesarios.
Existen diversos productos que pueden afectar a la apariencia de nuestras joyas y hacer que aparezcan manchas, pierdan brillo o se deterioren y se ennegrezcan con mayor facilidad. Te explico algunos:
Evita realizar actividades físicas de esfuerzo o de riesgo cuando lleves las joyas puestas, ya que existe la posibilidad de golpes, arañazos o sudor. El pH de cada persona es diferente y podría provocar la aparición de manchas en la joya. ¡Además, también podrías hacerte daño!


Agua y jabón
De vez en cuando puedes lavar las piezas con agua tibia y un detergente sin fosfatos. Acláralas con cuidado y después sécalas bien con un paño suave de algodón.
Paño impregnado
Para eliminar el óxido de la plata existen paños impregnados con un limpiador especial que devuelve el brillo y elimina las manchas negras.
Limpieza profesional
También puedes optar por llevar la joya a un taller profesional y solicitar que la dejen como nueva.
Secar completamente las piezas de plata después de su limpieza es esencial, ya que la humedad es una de las principales causas del envejecimiento. Por este motivo, en piezas que tienen rincones difíciles de alcanzar con un paño, puede resultar muy útil utilizar un secador de pelo.
Recuerda que las piezas de plata, antes de guardarse, deben estar completamente secas.